14 de marzo de 2009

¿Dónde tenés el amor, en la cabeza o el corazón?



Lectura: 2 minutos


WASHINGTON (AP) - Como toda joven enamorada, Bianca Acevedo y su prometido se regalaron corazones con motivo del día de San Valentín.
Pero Acevedo, una científica especializada en el sistema nervioso, sabe bien que la fuente del amor es la cabeza, no el corazón.

Acevedo realiza investigaciones en un campo relativamente nuevo, que trata de explicar la biología del amor romántico. Y la fría explicación es que el amor es una combinación de imágenes cerebrales, hormonas y genética.
"Todo tiene una base biológica. Ya conocemos algunos de los factores más importantes", señaló Larry Young, del centro de investigaciones Yerkes de la Universidad Emory de Atlanta.


Young estudia el cerebro de un roedor monógamo para tratar de tener una mejor idea de lo que sucede en el cerebro humano.
En los humanos hay cuatro pequeñas áreas del cerebro que, según algunos investigadores, forman el circuito del amor. Acevedo, quien trabaja en el Albert Einstein College of Medicine de New York, es parte de un equipo que ha aislado esas regiones y les ha dado nombres muy poco románticos: área tegmental ventral (ATV), núcleo Acumbes, pálido ventral y núcleo dorsal del rafe.

El elemento clave es la ATV. Cuando se colocó a una persona que acaba de enamorarse en una máquina de imágenes de resonancia magnética y se les mostró fotos de su enamorado, la ATV se iluminó. Lo mismo cuando se observó a personas que siguen profundamente enamoradas luego de 20 años.
La ATV es un componente fundamental del sistema de recompensas del cerebro.
"Son células que producen dopamina (hormona y neurotransmisora) y la distribuye en distintas regiones del cerebro", indicó Helen Fisher, investigadora y profesora de la Universidad de Rutgers. "Esta parte del sistema se activa porque uno trata de conseguir el premio mayor, un compañero".


Una de las revelaciones de la investigación no es tan halagadora: el amor responde a reacciones químicas del cerebro y es como una adicción a una droga.
"El amor romántico puede ser adictivo; es una adicción muy bonita cuando las cosas marchan bien, y horrible cuando van mal", expresó Fisher. "La gente mata por amor, y también muere".
Acevedo dice que el factor adictivo "suena feísimo. Se supone que el amor es algo hermoso, que tiene una función: mantenernos juntos".
A veces, sin embargo, el amor no une a la gente, por lo que los científicos estudiaron los cerebros de personas que acababan de romper con sus parejas y comprobaron que había actividad adicional en el núcleo Acumbes, que está asociado más fuertemente con la adicción.
"En la gente que ha sufrido desengaños hay más indicios de lo que podemos describir como un fuerte deseo", explicó Lucy Brown, de la facultad de medicina Einstein. "Es un deseo parecido al de una adicción a las drogas".


Los investigadores estudiaron asimismo los cerebros de personas que llevan 20 años de casadas y siguen tomándose de la mano y comportándose como si acabasen de conocerse. En los cerebros de estos hombres y mujeres se iluminaron otras dos áreas, junto con la ATV: el pálido ventral y el núcleo dorsal del rafe.
El pálido ventral se asocia con el cariño y las hormonas que disminuyen el estrés, mientras que el núcleo del rafe bombea serotonina, que "estimula una sensación de calma", según Fisher.
Esas áreas generan "la sensación de que todo está bien", dijo Brown.


Los científicos estudiaron al roedor campañol, parecido al ratón de cloacas, para determinar qué es lo que hace posible el vínculo afectivo. Comprobaron que en las mujeres es facilitado por la hormona oxitocina. Cuando bloquearon los receptores de oxitocina, las hembras no desarrollaron sentimientos afectivos.
Entre los machos, la clave es la vasopresina. Cuando suministraron vasopresina a animales que jamás desarrollan lazos afectivos, los desarrollaron".
Los investigadores también hallaron una variante genética en campañoles que no son monógamos, y encontraron la misma variante en los hombres.
Los científicos creen saber cómo mantener fluidos los circuitos amorosos.


Young dijo que, en teoría, se puede estimular el amor romántico mediante sustancias químicas, pero que "si uno quiere realmente revigorizar una relación, debe hacer las cosas que estimulan la producción de estas moléculas y dejarlas que alimenten sus emociones". Se refería a gestos como abrazos, besos y otras formas de contacto íntimo.
"Mi esposa me dice que las flores la estimulan", expresó. "No sé si es así. A un científico le cuesta ver cómo pueden estimular los circuitos, pero sé que parecen tener efecto. Y la ausencia de ellas también tiene un efecto".

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9 comentarios:

  1. Bueno, mucho se ha escrito ya sobre eso.
    A mi me gusta leerlo, el descubrimiento de los neurotransmisores cerebrales, y las distintas sustancias que son las responsables del bien o mal estar, han sido un avance.
    Creo que el más conocido a nivel de calle y extendido ha sido la serotonina.
    Bendito hallazgo!!!!
    Cuantas depresiones curadas, cuando gente ha dejado de estar triste y deprimido!!!
    Pero lo importante es activar los mecanismos externos que hacen sentir el amor y lo hacen perdurar.
    Y esos los conocemos todos..
    Caricias, cariño, besos, comprensión, tolerancia, amistad etc. etc.
    Un post excelente, un beso

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  2. Las corrientes mecanicistas suponen que las emociones (como el amor) son producto de la actividad cerebral, y se han esmerado en localizar los centros nerviosos que las producen.

    Hay estudios más reciente y epistemológicamente diferentes, que postulan que en realidad el cerebro se activa por la actividad psíquica (mental), que emerge del cerebro en la interacción social, PERO QUE NO ES EL CEREBRO.

    Ejemplo de ello son los estudios de Eccles, micro-neuro-fisiólogo y ganador del un premio Nobel, que cuando estimulaba las zonas motoras, a cerebro descubierto, de un sujeto y éste, por ejemplo movía un brazo, cuando se lo interrogaba sobre que había sucedido, el paciente respondía: “se movió mi brazo”, y no: “moví mi brazo”.
    La pregunta que ello despertó entre los estudiosos es :¿Quién se daba cuenta que el movimiento del brazo no había sido intencional sino producto de la estimulación de esa zona motora?.
    La respuesta para el mismo Eccles y luego teorizada por Popper, fue: LA MENTE!.

    Es decir, la mente (la psiquis) es la que intermedia entre lo que percibimos y la activación neuroanatómica produciendo la secreción de las hormonas intervinientes en el enamoramiento por ejemplo.
    Vale decir, si se estimularan esas zonas que se “encienden” ante el estímulo de una persona de la que estamos enamorados sin la presencia de esa foto especifica, quizás podríamos decir: “siento como si me hubiese enamorado, pero no sé de quien!”.

    Uffff… este tema… se las trae!
    Interesante el post.

    Saludos.
    Rik

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  3. Ah!

    Para lo que no tengo respuesta es si la mente la tenemos en la cabeza, o en el corazón!...jajaja!.

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  4. jaja, por supuesto somos mas animales de lo que creemos tontamente con nuestro orgullo de seres superiores,,, pero la Divina gracia que sustenta la existencia, es maravillosa...la quimica es un mecanismo DIVINO que estamos lejos de comprender totalmete siqui-soma interactuan sin ninguna duda...TODO es mente

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  5. Luna, Ricardo, Luis: un tema que genera pasiones y puntos de vista enriquecedores, gracias a sus aportes como inquietos profesionales, investigadores o simples viajeros de la vida con experiencias para compartir. Buen fin de semana!

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  6. Sabiniano12:39

    ...el amor esta , por todo exactamente, en la piel, en la lengua, especialemtne en los fluidos corporales a mi se mescurre en las babas y se me sale por las miradas... muchos lo han sentido en la voz y hay quienes dicen que el amor, se enrreda en la boca del estomago, y a otros en un sitio entre el cuello y el cielo

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  7. La investigación experimenta sobre parejas, y su campo parece ser una muestra muy reducida dentro de la población estadounidense. Generalizar sus resultados experimentales al amor es salirse del método científico y propagar una creencia, el amor no se limita a las costumbres de relación de algunas parejas de un determinado país. El informe no aclara bien si la investigación se enfoca más a la función sexual de los ratones o de los humanos, considero que la investigación generaliza demasiado a partir de tan pocos datos.
    Un informe de laboratorio en esas condiciones se presta para conclusiones desde las más simples hasta las mas absurdas, o cómicas también, en el estudio de las causas del apareamiento de las muestras.

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  8. Dejando a un lado la ciencia (por supuesto totalmente respetable y aceptada por mi parte) el amor sale de lo más intrínsico del "alma" de la esencia del ser humano. Ese amor puede crecer por muchos factores, por receptividad, por una educación confortable y amorosa y sobre todo por los hechos.

    Preciosa tu entrada.

    Te dejo un relajante abrazo y un besote.

    Beatriz

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  9. Dilman: Estamos de acuerdo. Es verdad que es una muestra de laboratorio como otras tantas y en ratones.
    Tambíen es cierto que la población de Estados Unidos dista mucho del comportamiento Humano de Latinoamérica y Europa. Cualquier inferencia tiene un margen de error, pero a los fines prácticos, me pareció ilustrativo meterla en el debate porque la descripción de "amor" me parece amplia si no la acotamos.
    No me sorprendería si alguien plantea con desparpajo y mecanicista desapego..."que su amor quedó ..."Ayer durante 20 minutos en una cama".
    Estoy pensando de antemano cuando publique la nota...¿Dónde se almacena el odio? Si las ratas serán un verdadero parámetro para arribarnos a una idea clara. No pretendo que saquemos una conclusión empírica. El intercambio, ejercita, relativiza y promueve el pensamiento creativo.
    Un gran abrazo y...tus aporte inspirador de este mes no tiene desperdicio. ¿El secreto?

    Beatriz: es una forma de replantearnos fuera de las novelas del amor; de dónde y hacía donde van todas esas energías movilizadoras que administramos bajo ese estado.
    Si bien hay estudios y no todos los confirman, el odio, la bronca, el stress induce a concentrar energías y por ende disfuncionalidades de órganos y actividades sañludables y será seguramente motivo de otra nota.
    Un abrazo

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