17 de mayo de 2009

La arquitectura del apego. ¿Animales distintos a seres humanos?

Lectura: 1 minuto.

En estos últimos años, una multiplicidad de factores aceleraron la necesidad de entender y sentir de manera responsable y conciente los alcances de las necesidades y deseos de los individuos; y por extensión su capacidad de desapego como sinónimo de grado de frustración/felicidad alcanzado en la madurez de su ciclo de vida.

Nos apegamos a los objetos, el poder, las marcas, el dinero, el amor, el odio de manera de adueñarnos de ellos. Empezamos a sufrir por culpa de nuestro ego y el contexto consumista que por medio de esa cultura nos incitó a apegarnos más en estos últimos años.

En la escuela nos enseñar y aprendemos algo. En la vida debemos "desaprender" solos para ordenar nuestros sentimientos, prioridades y destino.

Luego de mi entrada sobre la "teoría de ventanas" que publiqué la semana pasada, recordé a mi amiga María que desde su "Observando" en Madrid, publicó la nota que adjunto.
Me pareció un gran aporte para interpretar la conducta animal en la psicología del ser y su contexto social cuando intervienen por ejemplo las religiones o prácticas sobre el desapego.
En la foto, vemos la experiencia de madres sustitutas de alambre y felpa que alimentan y son reconocidas por pequeños monos como sus madres en tareas de alimentación, cuidado y afecto.
Al mismo tiempo me vienen imágenes del acto reflejo del perro de Pavlov (que cuando escuchaba una campana lo vinculaban con la recepción inmediata de alimentos y las relaciones que pueden surgir de cariño entre los secuestradores y el secuestrado entre otros casos.
¿Dónde termina la necesidad basica y empieza el contexto de los deseos y apegos?. Esto nos da pie para el debate...



-Hoy en día se habla y se publica mucho de las teorías budistas de los apegos y quizás esta y otras filosofías orientales antiguas tengan su sitio en el occidente actual que parece tan de "usar y tirar", pero observo tambien que se están cimentando y propagando pensamientos dogmáticos, y con frecuencia tambien distorsionados, que carecen de un "fondo" riguroso, tanto desde el punto de vista de la filosofía budista como del estado del conocimiento reciente sobre la teoría de los apegos en este lado del mundo, como se puede apreciar por ejemplo en libros como el de David R. Shaffer Psicología del Desarrollo, (pag 404 y siguientes) de donde procede la foto, y el pié que le sigue, que me parece que ilustra bastante bien el apego a otros seres, a sustitutos o a bienes materiales.

Hay muchos otros textos que explican de cómo y por qué se forman los apegos entre los humanos, los animales o las aves ya en las primeras etapas de la vida. Para quien esté interesado en la teoría que se ha ido desarrollando dejo a modo de ejemplo
de Emilce Dio Bleichmar, psiquiatra argentina y profesora de la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid que incluye párrafos como este:

"La figura de apego calma la ansiedad o la dispara contribuyendo a la activación del sistema de la regulación psicobiológica. Sistema que vigila la aparición de displacer y sufrimiento de cualquier sistema, genera las reacciones y los recursos ante el peligro y regula los afectos displacenteros".

El tema está planteado... y a pesar que los mecanismos para desactivar la bomba "ego" que llevamos dentro son complejos; solo nosotros podemos desconectarla, escuchando nuestro ser interior que como toda maquinaria en la relojería de precisión; puede retrasar o estallar en cualquier momento.

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1 comentario:

  1. Anónimo13:38

    human nature debate 2009
    http://www.presstv.com/programs/player/?id=95055

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