23 de abril de 2009

La paciencia del bambú. ¿Ver para creer?


Lectura: 1 minuto
El señor Lee, un adorable maestro taiwanés del Tao, y frente a un reducido grupo de entusiastas en el que yo participaba expresó, traductor mediante, lo siguiente: "si una buena cosecha requiere de buenas semillas, abono y riego constante, el mejor ejemplo que tenemos de paciencia, aprendizaje y perseverancia en la vida es el del bambú japonés".
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Aprendamos de la naturaleza que es sabia.
Luego de plantarse la semilla y durante los primeros siete años (7: número con aparente influencia en la historia del mundo) no muestra ninguna señal visible de su crecimiento de cara al agricultor y frente al mundo que lo rodea -léase hubo trabajo y no hay planta-.
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Cualquiera podría pensar que la semilla es infértil, que el agricultor es un inútil o que no tuvo "suerte". Podríamos decidir dejarla de regar porque perdemos tiempo. Sin embargo, luego del séptimo año y en sólo siete semanas, crece 30 metros. ¿Tardó siete semanas o siete años en crecer? siete años en crecer y siete semanas en desarrollarse, aunque no lo veamos.
¿Otros atributos de este noble ejemplo de vida para imitar? La lista es larga, tomemos uno: si bien es recto, su estructura flexible es única frente a los grandes vientos y las manualidades del artesano que lo utiliza -se dobla pero no se parte-.
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El bambú es sumamente fuerte a pesar de ser hueco. Ese vacío, es la esencia que tenemos que tener internamente nosotros y es la nada. Nada es todo.
Es paz, felicidad y sabiduría. Es ser liviano. El exceso de información, almacenar dolor, odios, amores desmedidos, preocupaciones (hay que ocuparse o dejar fluir las cosas), hace que vivamos atados. Hay que saber desapegarse de las cosas, ya que el último viaje será el más liviano, y lo más valioso se llevará en el espíritu.
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El resultado cortoplacista y de consumo tan promovido en el mundo occidental, donde el éxito debe ser inmediato y visible, dista muy lejos de esta notable historia que no tiene nada de cuento. Si las cosas no salen como esperamos, no bajemos los brazos. Crecemos, maduramos y cada etapa es un cambio y genera incertidumbre, crisis.
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Cambio, para los chinos, es un símbolo compuesto por dos conceptos: uno de oportunidad y otro de amenaza. Nosotros lo interpretamos con miedo, como una crísis. Para crecer, estemos más en contacto con la naturaleza.
Aceptémosnos, potenciemos nuestras capacidades, mejoremos como personas, y tengamos paciencia en cada proyecto que abordemos en nuestras vidas. Sepamos buscar una segunda lectura al suceso para no quedarnos con la descripción lineal y obvia que carece de enseñanza.
Cultivemos la "sabiduría". Nunca es tarde. Siempre tendremos esa oportunidad, y no depende de la educación, el status económico, la religión, la edad o el sexo.

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2 comentarios:

  1. Tendencia,

    Debo decirte que encuentro tu sitio, un lugar de reposo y que me produce mucho placer, no sólo por la calidad de tus post, sino también, por el mensaje que hay en ellos.
    Personalmente, estoy en contínua búsqueda de mí misma y tratando de incorporar todo aquello que me satisface y que me produce crecimiento interior.

    Coincido con vos, en que "nunca es tarde" para empezar el disfrute y el encuentro con sí mismo.
    No conocía esta historia y me pareció una delicia.
    Indudablemnete, el Sr. Lee es sabio al transmitir sus experiencias y conocimientos a otros, como fue tu caso.

    Deseo que tengas muchos éxitos, y gracias por este blog interesante que nos haces llegar.

    Cariños.

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  2. Intento hacer de esto un escenario propicio para la calma y la distensión.
    Si lo consigo, habré cumplido el objeto.
    Cariños

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