28 de septiembre de 2008

¿Qué esperás de la vida?

Lectura: 1 minuto.

No nos chupemos el dedo. Somos grandes, y deberíamos haber eliminado algunas adicciones orales y salir a jugar nuestro juego en nuestra vida.

En primer lugar, que la vida sea una hermosa circunstancia dinámica, no significa que será un tren que nos pasa a buscar por nuestra casa, repleto de alegría y regalos en el horario que querramos.


Estar hablando de "esperar", es sencillamente desencadenar una situación que surge en la pasividad de nuestro ser y termina donde estamos. Recuerdo de niño, como el juego de la mancha congelada. Me quedo y sigo congelado hasta que me liberen con calor.

No tener dirección, sentido o meta, nos presenta un desafío inmenso y en el que no debemos inferir que el Universo o Dios tiene que proveernos todo a nosotros. ¿Por qué a nosotros? ¿Por qué no?
Que alguien nos haya dado la vida no quiere decir que debemos seguir recibiendo algo con una simple expresión de deseo.

Además, el mal de nuestras vidas que nos hace sufrir es el deseo.


¿Cuántas veces deseamos cosas que firmemente no deseamos?
¿Cuántas veces deseamos por desear lo que desean otros?

¿Sabemos lo que deseamos realmente? Si es algo necesario, no es un deseo.
¿Es ese deseo un principio que me mantendrá felíz?.

¿Cuáles son los deseos que mantengo más de un segundo luego de obtenido el
logro, y cuáles son los que deseaba ayer y hoy ya no, porque no los necesito?
¿Qué deseos fueron conflictivos en mi relación con la gente que me rodea?

Esperar, no tiene que ver con la esperanza. Esta última palabra tiene un sentimiento más profundo, elevado y productivo porque surge de una creencia que bien entendida, implica actuar y brindarse al prójimo para poder aspirar a tener un crecimiento y espacio espiritual merecido por una acción noble y desinteresada de años.

La idea no es derrochar inútilmente energía por doquier. El sentido de este mensaje, es reflexionar sobre la escala de valores y la vida que queremos conseguir.

En una reunión de Tao, el maestro dijo: "el frío se combate con movimiento. El calor con quietud".

Somos animales de sangre caliente, aunque nos encontremos con gente ponzoñosa y de sangre fría.

Transitar la vida no es quedarse quieto. Las señales de tránsito no tendrían sentido en la quietud de los transeuntes.

Intentemos mantenernos ágiles de cuerpo y alma durante toda la vida. Tengamos proyectos y participemos activamente en experiencias que nos sean enriquecedoras. Ese, es el mayor capital que nos depara la juventud a los quince, treinta, cincuenta u ochenta años.

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2 comentarios:

  1. Tendencia,
    La reflexión que planteas es muy enriquecedora, y soy de las que se plantean mucho los caminos más convenientes para llegar a pequeñas metas diarias que se convertirán en grandes, con el paso del tiempo. En general, voy a buscarlas, porque no se me presentan fácilmente...en cambio hay gente en le cuesta menos.

    Un beso

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  2. Marcela: aceptar que te cuesta y duplicar el esfuerzo es el primer paso para cambiar. Frente a esa innovación, verás el camino recorrido y te hará sentir más felíz con vos y los demás.
    Es fundamental la colaboración de la pareja y la comunicación es importante.
    Una cosa por vez y a mediano plazo.
    En la vida, cuando uno no puede superar algo, puede buscar ayuda.
    Sos una mujer muy valiosa y percibo tus ganas para cumplir los objetivos que te proponés.
    Un beso y contá conmigo para lo que necesites.

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